Otra vez la pelea en la red
River, pese a ser superior, no pudo definir ante Independiente. Volvieron los fantasmas de la pelea en la definición que tanto lo complicaron
Pese a ser levemente superior a Independiente, River Plate no logró hoy plasmar en la red las situaciones que creó y terminó igualando 0-0 en el Cilindro de Avellaneda.
El equipo de Daniel Passarella careció de puntería frente al arco rival, aunque las ocasiones para derrotar a su rival las generó. Pero sus delanteros no estuvieron finos a la hora de la definición para lograr su cuarta victoria al hilo.
El partido comenzó dinámico y de ida y vuelta, ya que ambos equipos pasaban rápido la mitad de cancha, pero fallaban en las inmediaciones del área a causa de las imprecisiones al dar la puntada decisiva.
De todos modos, el más claro para atacar fue River, que con su estratega Marcelo Gallardo se adelantaba continuamente en el terreno de juego.
El conductor millonario no tuvo una posición fija en la cancha y con su movilidad por ambos flancos se hacía indescifrable para la defensa local.
Gallardo tuvo a los 19 la primera clara del partido con un potente disparo desde fuera del área que llegó a tocar Oscar Ustari antes de que la pelota pegara en el travesaño.
Pero Independiente no se replegó. Su idea fue cortar rápido el circutio futbolístico de River en mitad de cancha y salir de contra con la velocidad de Rodrigo Díaz, Daniel Montenegro y Germán Denis.
Precisamente, Denis fue el mejor delantero del equipo de Jorge Burruchaga en el primer tiempo porque con su sacrificio y el afán de ir a cada pelota exigió a la defensa millonaria.
A los 27 Montenegro atacó por la derecha y tiró el centro al área que cabeceó Denis en una acción que forzó una atajada de Juan Pablo Carrizo.
Después de los 30 River comenzó a tomar las marcas en el medio, con la presencia y el buen trabajo de Oscar Ahumada, y terminó la etapa inicial dominando a Independiente, cuyos jugadores sintieron el desgaste de los minutos iniciales y se fueron apagando de a poco.
Un jugador que pasó inadvertido durante gran parte de la etapa fue Juan Eluchans, a quien no le llegaba el balón porque Independiente eligió el sector derecho para iniciar sus ataques con el boliviano Lorgio Alvarez. Pero a los 43 tomó el balón en mitad de cancha, dejó atrás a Eduardo Tuzzio y remató exigiendo a Carrizo.
Y sobre los 45 Ernesto Farías tuvo la chance más importante de la etapa, con un disparo que se desvió en un rival, pegó en el poste y se fue al córner.
El segundo período no tuvo el mismo ritmo que la primera parte porque hubo un solo equipo que fue a buscar la victoria, River, mientras que el otro se replegó para esperar alguna corajeada de sus delanteros.
Las oportunidades de gol escasearon, pero fue River el que tuvo la más importante. Fue al minuto de juego, después de un centro del Tecla Farías que Gallardo bajó dentro del área y su remate encontró bien ubicado a Ustari.
A partir de entonces el partido se hizo muy monótono y la falta de puntería hizo que el balón pase más tiempo en la mitad de cancha que en las áreas.
De esa manera, River resignó dos puntos valiosos para sus aspiraciones en el campeonato y aunque conservó la punta, ahora tiene que compartirla.
Hinchas adentro de la cancha
Coudet y el Kily González gozaron la goleada 4-1 de Central a Newell's
Jugar un clásico, ganarlo y festejarlo como hinchas adentro de la cancha es algo único, un gusto que pocos se pueden dar. Es el caso de Eduardo Coudet y Cristian González, fanáticos de Rosario Central y responsables, con un gol cada uno, de la goleada por 4-1 ante Newell's en el Gigante de Arroyito.
El Chacho y el Kily son dos referentes dentro de un plantel integrado por muchos juveniles. El primero, tal vez por estar viviendo su tercera etapa en el club, es el que está más identificado con los "canallas".
LLEGÓ Y SE ENAMORÓ
Coudet debutó en Rosario en 1995, con Angel Tulio Zof como técnico. Había llegado desde Platense a pedido del veterano DT por 685 mil dólares. En el club de Vicente López dio sus primeros pasos: arrancó en la Octava e hizo su estreno en el Torneo Centenario, contra Lanús, en 1994.
Con el correr de los partidos el amor entre la gente y el jugador fue creciendo, y se mantuvo inalterable a través del tiempo y a pesar de que el Coudet vistió otras camisetas en Argentina: después de Central pasó por River y San Lorenzo. También probó suerte en el exterior, pero la experiencia en el Celta de Vigo, de España, fue corta y no dejó nada para destacar.
De vuelta en el país volvió a pasar por River, Central y San Lorenzo. En el club de Boedo, justamente por su pasión por Central, no la pasó nada bien. La relación con la gente terminó de la peor manera, podría decirse porque al Chacho le salió el hincha de adentro: en el Apertura 2005 quedó expuesto ante las cámaras en una goleada del Ciclón ante la Academia. Es que Coudet, en vez de festejar el gol de San Lorenzo, se lamentó por la suerte de los rosarinos. Esa fue, de alguna manera, la despedida del Azulgrana y el pasaje de regreso, unos meses después, al club de sus amores.
Sus declaraciones calientes y los duelos verbales cada vez que debía enfrentar a Newell's, o cada vez que Newell's llegaba a una instancia decisiva, fueron una marca registrada de Coudet. No dudó en tildar de "pechos fríos" a sus clásicos rivales, declarando a fines de 2004, una fecha antes de que Newell's se consagre campeón con Américo Gallego: "Si salen campeones el frío no se va más".
La respuesta de los rivales, después de ganar el Apertura 2004, no se hizo esperar: "Esto es para el pecho caliente de Coudet: él se hizo ídolo de Central vendiendo humo", decía Sebastián Domínguez, uno de los referentes del plantel "leproso".
El domingo, a los 32 años, dejó al menos por un rato la lengua filosa y puso lo que hay que poner en la cancha. Con más fútbol que palabras, se convirtió en una de las figuras del clásico rosarino y celebró desde adentro una victoria inolvidable.
KILY ELIGIO CON EL CORAZON
Cristian González hizo su debut en Central el 18 de diciembre de 1993, cuando los "canallas" cayeron 2-0 ante Gimnasia de La Plata. No tuvo mucho tiempo para jugar en el club del que era hincha (apenas 51 partidos), ya que un año y medio fue transferido a Boca.
Con los "xeneizes" estuvo cerca de salir campeón, en un equipo que también integraban Maradona y la Brujita Verón, entre otros, y enseguida pegó el salto a Europa. Allí realizó buena parte de su carrera futbolística: pasó por Zaragoza, Valencia (ganó el campeonato de Liga en 2001-2002) y el Inter (obtuvo la Copa Italia en 2005 y 2006).
Referente indiscutido de la selección argentina de Marcelo Bielsa, sufrió el fracaso del Mundial 2002, cuando la Argentina quedó eliminada en primera ronda, pero disfrutó como nunca la medalla de oro lograda en los Juegos Olímpicos de 2004, la primera de la Albiceleste en toda su historia.
A mediados de este año, decidido a pegar la vuelta luego de muchos años en el exterior, el Kily tenía muchas opciones para elegir: Racing y San Lorenzo mostraban interés aunque era Boca, nuevamente, quien quería tenerlo en sus filas. Mauricio Macri encabezó las negociaciones para el "operativo retorno", pero el presidente xeneize no pudo convencerlo. ¿El motivo? La pasión del futbolista por Central.
"Sé que estoy en deuda con Macri, porque se interesó en mí e hizo mucho para que fuera a Boca. Pero fue el corazón el que me hizo elegir esta camiseta", afirmaba González luego de abrochar su regreso al club que lo vio nacer. Y agregaba: "Ahora lo único que quiero es disfrutar".
El domingo, tras el gol de penal que selló el 4-1 y la fiesta interminable que se vivió en Rosario, empezó a cumplir su deseo.