
La historia de David Nalbandian podría reflejarse en un guión de película. Porque pocos imaginaron que aquel pibito rubio de sólo cuatro años y que se debatía con su raqueta en las modestas canchas de cemento de Unquillo, Córdoba, se convertiría en el primer argentino en repetir la hazaña que logró Guillermo Vilas, en Austrlaia 1974, cuando ganó el Torneo de Maestros.
Dueño de un talento increíble y un temple especial para jugar grandes partidos, Nalbandian se transformó en el argentino con más chances de llegar bien alto en el ranking, y como un líder natural del equipo de Copa Davis.
El cordobés tiene un récord de 12-2 en el torneo por equipos y fue clave en la histórica victoria que logró este año Argentina ante Australia, en el césped de Sydney. David ganó sus dos partidos de singles, incluído al ídolo local y ex número uno del mundo, Lleyton Hewitt, y también consiguió junto con Mariano Puerta el punto del dobles.
Nalbandian es el compatriota en actividad con mejor performance en Grand Slam, aunque sólo ganó tres títulos ATP. Esto se relaciona con su elección de calendario y que genera algunas críticas. El cordobés prefiere disputar los certámenes grandes y para muchos su preparación es por lo menos cuestionable.
David es el hijo menor de Norberto, fallecido hace un año, y Alda, su madre. Tiene dos hermanos varones y uno es su colaborador a la hora de los entrenamientos. No tuvo que pasar mucho tiempo para que este cordobés mostrara sus condiciones. A los 12 años consiguió ubicarse como el número 1 de la Argentina en su categoría.
Admirador de Boris Becker y fanático de River, de chico su padre lo llamaba Hilacha. "Me puso el apodo porque decía que siempre estaba desalineado y nunca me importaba cómo me quedaba la ropa", cuenta, estirando cada vocal como buen cordobés.
Su relación con el tenis comenzó cuando tenía cuatro años. Algunas familias de Unquillo entre las que estaba la suya, decidieron construir dos canchas de tenis en el ombligo de un cerro. "Las hicieron de cemento para que fueran más fáciles de mantener", dice.
Este diamante en bruto no se le podía escapar a Guillermo Vilas y el mítico Willy lo convocó para conformar la escuela de desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis. A partir de allí, el cordobés comenzó a codearse con el éxito.
Se consagró campeón mundial en menores de 14, ganó el US Open 1998, fue finalista de Roland Garros y campeón en dobles en Wimbledon en el 99. El camino de Nalbandian transcurrió en paralelo con el de otro talento argentino del tenis, Guillermo Coria, que también había sido convocado por Vilas.
La adaptación de Nalbandian al profesionalismo fue bastante compleja. Precisamente fue su compañero y amigo, Willy Coria, quien mejor impresionó en los primeros torneos de ATP. Los resultados no se daban y David decidió que era hora de cambiar. Llegó Gabriel Markus como entrenador y su rendimiento tuvo un vuelco increíble.
En el 2002 Nalbandian cosechó el fruto de su trabajo con el nuevo coach. La tercera ronda del U.S Open fue un trampolín para lanzarse a la búsqueda de un título. Luego llegaron la semifinales de Umag (Croacia) y Polonia. Semanas más tarde alcanzó la final en el torneo de Palermo, Italia, sobre polvo de ladrillo. Y en abril se adjudicó su primer ATP en Estoril.
Pero el gran golpe fue en aquel recordado Wimbledon, donde fue finalista y alcanzó lo que ningún otro argentino pudo lograr en toda la historia, ni siquiera Guillermo Vilas.
El 2005 será difícil de olvidar. David se afirmó como el elegido del público argentino por sus actuaciones en la Davis. Y en Shangai, tocó el cielo con las manos. Ingresó por la lesión de Roddick. Bajó a Ljubicic, uno de los tenistas del momento. Y logró lo que ningún argentino pudo en 31 años, nada menos que ante Federer, llamado a ser uno de los más grande en la historia del tenis. Y pensar que hace dos semanas sólo quería ir a pescar.